La vida nos da sorpresas… ¡construyamos nuestras certezas!

Te comparto mi ultimo articulo publicado en Clarin.

Vivimos en un constante navegar entre certezas y sorpresas. Las primeras nos dan estabilidad y las segundas, ritmo. A medida que maduramos comprendemos más y mejor la diferencia entre ambas. Fuertes, profundas y perdurables las certezas contrastan con la rapidez, energía y pasión que nos producen las sorpresas. Con los años también aumentamos la facilidad para reconocer, aceptar y vivir cada una de ellas. Pero no confundamos estas certezas construidas con las verdades adquiridas, (y en general presentadas como absolutas), que cuestionamos en la adolescencia y revisamos toda la vida. No me referiré aquí a ellas.

Desde muy pequeños la vida está para nosotros llena de sorpresas que nos mueven hacia la búsqueda y el aprendizaje. Nuestras almas curiosas tratan de experimentarlas; algunos lo hacen aceleradamente y otros con más cautela. La expresión de asombro del niño cuando descubre su imagen en el espejo es una de las confirmaciones de esa sensación que nos producen las sorpresas.

Algunas de estas mismas sorpresas comienzan a repetirse y entonces, si se vuelven predecibles, podremos llamarlas certezas. Ya no dudaremos sobre lo que el espejo refleje, aunque quizás nos sorprenderemos si nos vemos distintos a la última vez.

Esa mirada que sentimos en los ojos de algún otro en la adolescencia es una apasionada sorpresa que, quizás unas semanas más tarde, se convierta en la certeza del primer amor. La entrega del cariño y cuidado de nuestros padres y familias, tanto como la contención o la rutina diaria, nos dan la seguridad de lo previsible.

El desarrollo más o menos armonioso de nuestro cuerpo infantil nos van dando creciente autonomía y fortaleza. Así, lentamente vamos construyendo nuestras certezas personales a fuerza de experiencia de sorpresas.

Con el tiempo, las sorpresas empiezan a ser más esporádicas y vamos aprendiendo y acostumbrándonos. De a poco, la vida cotidiana deja de maravillarnos.

El ritmo más agitado de la adultez y la creciente velocidad en los tiempos actuales hacen que perdamos con facilidad nuestra capacidad de asombro infantil. Las desilusiones, dolores y errores de los años que vamos viviendo también las diluyen todos los días un poquito más.

Por otro lado, afortunadamente las certezas pueden aumentar; me gustaría destacar solo esas que deseamos consolidar. Por ejemplo, la amistad es fundamental y nos lo demuestra la presencia de ese amigo leal en todos los momentos importantes de nuestra vida.

Las certezas pueden construirse: ¿Conocés cuáles son las tuyas? ¿Cuáles son esas certezas que querés fortalecer en tu vida? Una de las mas grandes certezas o verdades construidas que nos dice la biblia y nos confirma la vida es que cosechamos lo que sembramos. Te invito a reflexionar sobre esto y construir esas certezas que deseas recoger en tu adultez.

Con respecto a las sorpresas, no dejes de maravillarte con las que regala la vida y también intenta sorprender con ellas a los que respetás y amás, seguramente será con estas personas con quien hayas construido ya algunas de tus certezas.

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