Cinco pasos para preocuparnos menos

Por Elisha Goldstein para Mindful

Traducido por Luminariaz, Representante Regional de Mindful

No hay forma de curar la preocupación, dice Elisha Goldstein. Pero podemos aprender a mejorarla reconociéndola, y guiándonos suavemente hacia lo que importa.

Todos hemos escuchado que en la vida hay altibajos y existe el clásico dicho que dice que la vida está llena de 10,000 alegrías y 10,000 tristezas. Con esto también existe la sabiduría de que todas las cosas van y vienen; sin embargo, el cerebro tiene una forma interesante de amplificar las tristezas y minimizar las alegrías por buenas razones evolutivas. Cada vez que el cerebro percibe algo como “malo”, comienza a preocuparse por ello. Pero muchas veces no hay una utilidad real para la preocupación sino que solo sirve para sumergirnos en un agujero más profundo y nos ciega ante las alegrías que podrían estar esperando a la vuelta de la esquina.

5 pasos para preocuparnos menos

Realmente no hay forma de curar la preocupación, pero podemos aprender a reconocerla mejor y a guiarnos con cuidado hacia una mayor perspectiva sobre lo que importa.

  1. Suaviza tu comprensión de la preocupación

El sentido de la preocupación es intentar anticiparnos, evitar cualquier peligro potencial y mantenernos seguros. El cerebro trata de protegernos y, por lo tanto, preocuparse ciertamente tiene su lugar y momento. Sin embargo, a menudo, la preocupación solo sirve para acelerar nuestro sistema nervioso y nos lleva a un lugar en el que solo podemos inquietarnos más. Si bien el cerebro tiene buenas intenciones, nos puede llevar a un ciclo vicioso destructivo.

  1. Acepta el sentimiento de miedo.

Preocuparse suele despertar la sensación de miedo o ansiedad. En este paso consciente, simplemente estamos reconociendo que este sentimiento está aquí. Queremos hacer lo contrario de resistirlo, porque lo que resistimos persiste. Así que en lugar de eso practicamos dejando que sea como es. Aquí solo te estás diciendo a ti mismo, “acepta, acepta, acepta”.

  1. Siente tu preocupación con amabilidad.

Ahora tenemos la oportunidad de profundizar nuestra atención e investigar el sentimiento. Aquí podemos poner nuestra mano sobre el corazón o donde sea que sintamos la sensación en el cuerpo. Esta es una forma de señalar al cerebro un sentimiento de amor o amabilidad hacia el sentimiento y, esto puede cambiarlo todo inmediatamente. El cerebro también tiene que hacer un mapa de la sensación del tacto con una correlación inversa con la rumia mental y bajar el volumen al pensamiento negativo.

Prueba esta práctica simple:

  • Si te sientes preocupado, puedes preguntarte: “¿En qué cree este sentimiento?” ¿Cree que no eres digno de ser amado, que no eres digno, o tal vez que si lo permites, te consumirá?
  • Hazte la pregunta, ¿qué necesita este sentimiento en este momento? ¿Necesita sentirse cuidado, sentirse seguro, tener un sentido de pertenencia?
  • Cualquiera sea la respuesta, intenta plantarla como semillas en ti mismo. Por ejemplo, puedes plantar las semillas de la intención diciendo: “Que me sienta seguro y protegido, que me libere de este miedo, que me haga sentir que pertenezco”. Personaliza la intención según lo que sea que necesites.
  1. Amplia tu conciencia para incluir a todas las personas

Sea cual sea la preocupación, es importante que sepa que no está sola. Sentirse vulnerable es parte de la condición humana y millones de personas luchan con la misma fuente de vulnerabilidad que estas experimentando. Pero cuando nos sentimos expuestos a la ansiedad, muchas veces sentimos que todo se trata de nosotros, y es necesario que despersonalicemos la experiencia y nos salgamos de nosotros mismos.

Puedes hacer esto imaginando a todas las demás personas que luchan con sus preocupaciones y desearles las mismas intenciones que te deseaste a ti.

Por ejemplo, Que todos sintamos la sensación de seguridad, Que todos estemos libres del temor que nos mantiene en un ciclo perpetuo de preocupación, Que todos sintamos sensación de pertenencia, etc.

  1. Repite los pasos uno a cuatro tantas veces como sea necesario

A medida que practique esto una y otra vez, con el tiempo notará que empieza a ser menos reactivo con sus preocupaciones, más compasivo con usted mismo a medida que surgen, e incluso tendrá una perspectiva de que esta preocupación es parte de la condición humana y que usted no está no solo.

Si logramos bajar el volumen de la preocupación en nuestra vida, ¿qué habrá en su lugar? Para muchas personas, será una sensación de amplitud, disponibilidad y alegría.

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Para leer más sobre Mindulness

Foto: Francisco Busellini

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